¿Has padecido este problema en alguna ocasión? Probablemente sí, puesto que resulta bastante habitual. Con el paso del tiempo, muchos colchones tienden a mostrar manchas o bien a adquirir una poco saludable y nada vistosa pátina de tonos ocres. Ante tal hecho surgen dos preguntas: “¿por qué está ahora mi colchón amarillo?” y “¿cómo lo soluciono exactamente?”.
Por si te lo estás preguntando, pues sí, en efecto, puedes y debes intentar solucionarlo. Debemos tener en cuenta que, aunque en la mayoría de las ocasiones no somos totalmente conscientes de ello, nuestro colchón constituye un aspecto de no poca relevancia en nuestra vida. Pasamos una ingente cantidad de tiempo sobre él; quizá más que en cualquier otro lugar. Si este comienza a suponer un entorno hasta cierto punto insalubre, nuestro propio bienestar podría verse en entredicho.
Por tanto, hemos querido ofrecerte aquí algunas claves. A saber: causas del amarilleo del colchón, fórmulas para intentar minimizar dicha posibilidad y, por último, cómo limpiarlo con total seguridad cuando ya ha sucedido (desde las fórmulas más profesionales hasta las más caseras).
¡Vamos allá!
Causas de un colchón amarillo

Si eres de esas personas que han buscado alguna vez en su teléfono móvil u ordenador «manchas amarillas colchón» (quizá lo estés haciendo justo ahora), déjame decirte que has llegado al lugar indicado. Lo cierto es que no existe una sola causa posible, sino varias, aunque todas ellas fáciles de identificar. Algunas tienen que ver con tus hábitos de vida y otras con tus hábitos de limpieza. Tal vez se deba a un percance o a varios. Y, quizá, sencillamente, se deba al microclima que se ha asentado en tu dormitorio. Vamos a intentar explicarlas todas:
Esos percances habituales
- Derramar la bebida o la comida sobre la cama. Muchas personas pasan del sofá y se tumban directamente sobre su confortable cama para ver la televisión o leer un libro. Y, mientras lo hacen, en ocasiones se toman una cerveza, un refresco o incluso el zumo del desayuno. Tal vez incluso almuercen allí mismo, haciendo uso de una bandeja. Y, claro, es posible que, merced a algún que otro percance, parte de esa bebida o de esa comida acabe sobre la cama, filtrándose a través de la colcha o las sábanas. Quizá haya sido muy poco; apenas perceptible en un primer momento. Pero han dejado su mancha. Y estás durmiendo sobre restos de comida.
- Otro habitual: las fugas de orina. Puede deberse no solo a la edad (tanto niños como ancianos con problemas de incontinencia), sino también a determinados trastornos y, en determinados casos, sencillamente a un accidente aislado. Obviamente este hecho reviste cierta gravedad; la orina es un desecho del cuerpo humano y crea una insalubridad evidente de la cual debemos deshacernos lo antes posible.
- Cuidado con las mascotas. El perro o el gato podrían subirse a tu cama justo tras orinar, tras haberlos bañado (les encanta secarse frotándose contra las telas) o sucios por cualquier trastada que hayan llevado a cabo recientemente. ¿No son adorables?
Debido a tu mera presencia
- Transpiración y saliva. Esas horribles noches en las que la temperatura alcanza cotas apenas soportables… un auténtico fastidio, ¿cierto? No sabes cómo colocarte. Estás incómodo o incómoda. Y no paras de sudar, en parte porque hay otra persona a tu lado o porque te has enrollado con las sábanas o con esa almohada que utilizas como apoyo. En cualquier caso, todo ese sudor acaba en contacto con las sábanas y, finalmente, con tu colchón. Por lo general en pequeñas cantidades, pero que se van acumulando noche tras noche. Y esto ha de notarse. Aunque toda esa sudoración no se debe siempre a la época del año; en ocasiones está relacionada con una enfermedad o con los periodos más arduos de la menopausia. Respecto a la saliva, pues ya podrás hacerte una idea. A veces la postura que adquirimos durante la noche no es la mejor y… siento decírtelo, se nos cae la baba. Y esta puede acabar sobre el colchón.
- Salitre, cremas, perfumes, lociones… un batiburrillo de esencias impregnadas en tu cuerpo. ¿Te gusta recibir masajes con aceite de coco? No me extraña en absoluto. Pero ten en cuenta que gran parte de ese aceite puede terminar en el colchón. Lo mismo sucede con los perfumes, colonias y cremas, especialmente cuando han sido aplicados en generosas cantidades. Igualmente sucede que hay quien, habiendo regresado de la playa y aun sin haberse retirado el salitre, se tumba un rato sobre la cama para descansar, simplemente en espera de que los niños o su pareja terminen de ducharse, aguardando su turno. ¿Sabes lo que sucede entonces? Efectivamente.
Condiciones ambientales de la habitación
- Por falta de limpieza y/o ventilación. No tenemos tiempo, nos hemos olvidado o hemos sido dejados a la hora de cambiar las sábanas o dar la consabida vuelta al colchón. Pero es algo fundamental, especialmente durante determinadas épocas, como hemos visto en puntos anteriores. Ah, y hay que ventilar tanto el dormitorio como la propia cama, separándola de la pared un poco, retirando las sábanas y dejando que le dé el aire y el sol. Quien ha estado en una casa cerrada mucho tiempo conoce los estragos que la mala ventilación causa en el mobiliario.
- Debido al clima o a una avería de la edificación. Si vives en un entorno húmedo, sabrás a qué me refiero. La humedad resultante de incontables días de niebla y llovizna puede hacer estragos sobre las paredes, la ropa… y el colchón. Esto resulta especialmente perceptible en algunos caserones antiguos. Por último, se dan casos en los que una pared ha cogido humedad debido a algún problema con las cañerías del edificio o la casa. Has notado que la pintura o el papel comienzan a descascarillarse y esa es una clara muestra. Intervén inmediatamente. Mientras, separa la cama de ese lugar.
Por mero envejecimiento del material
Aunque también puede deberse, sencillamente, a que el colchón que compraste es de un material que tiende a oxidarse con cierta facilidad. Has tenido cuidado en todos los puntos mencionados y sido muy escrupuloso en tus hábitos, pero es que ese látex o viscoelástica tiende a coger color de manera natural. Ante eso, poco puedes hacer.
Lo que puedes hacer para evitar un colchón amarillo

Para evitar que tengas que quitar manchas de sudor del colchón (y similares) cada dos por tres, he aquí una serie de consejos bastante útiles. Si bien convendrá, una vez transcurrido cierto tiempo, que limpies en profundidad tu colchón, bien es cierto que puedes minimizar los estragos del trajín diario y espaciar esa actividad lo máximo posible. ¿Cómo?
Bueno, en primer lugar, y para evitar los accidentes, ten cuidado. ¿Sabes cuándo aprendí yo a no dejar mi refresco sobre el escritorio mientras trabajaba? Pues fue la cuarta vez que, habiendo olvidado que estaba ahí, le di un manotazo y arrojé su contenido sobre la zona (esta vez me cargué unos altavoces bastante caros que había montado hacía apenas un mes). Lo que quiero decir es que, especialmente si eres propenso a ciertos accidentes, adquieras hábitos más responsables. Por ejemplo… ¿acaso no existen botellas de esas que solo sale el líquido si chupas a través de una pajita? Ello evitaría que, en caso de caída, su contenido acabase sobre tu cama. Coloca una toalla bajo tu cuerpo cuando vayas a recibir tu relajante masaje aromático y date una ducha antes de introducirte entre las sábanas. Y, aunque no soy quién para decirte que no puedas subir a tu mascota a la cama, has de saber que no es nada higiénico.
En todo caso, asegúrate de colocar siempre una buena sábana bajera sobre el colchón, pues esta ayudará a repeler líquidos y actuará como barrera ante la suciedad. Pero asegúrate de que cuente con unas medidas adecuadas que le permitan ajustarse correctamente y no dejar recovecos.
Cambio de hábitos de limpieza: una correcta prevención

Unos hábitos lógicos y adecuados son capaces de minimizar y combatir de manera correcta la acumulación de polvo y humedad.
En primer lugar, permite que la habitación se airee a diario; que entren en ella el sol y el aire fresco. Una estancia con el aire enrarecido es una estancia enferma e insalubre. Ya sé que durante el invierno hace frío y en ocasiones no resulta del todo factible, si despertamos con el cuerpo caliente, abrir una ventana y pasarnos luego dos horas estornudando. Pero, incluso en estas circunstancias, existen fórmulas para renovar el aire, permitiendo algún resquicio mientras nosotros no nos encontramos en el interior de la habitación. Airear nuestro dormitorio es también una cuestión de salud.
Luego está el tema de la limpieza, que debería acontecer, al menos, una vez por semana. La ropa de cama puede ser sustituida cada siete o diez días, dependiendo del estado en el que la encuentres y la época del año. Pero, aunque no laves la ropa esta semana, al hacer limpieza de la habitación retira igualmente las sábanas, sacúdelas (también la bajera), mueve un poco el colchón y permite que todo ese polvo se marche. ¿Estás aspirando? Aspira también el colchón.
Algo más: hay camas que montan cajones bajo las mismas. Debes mantener esos cajones limpios. La suciedad puede filtrarse desde arriba, pero también desde abajo. Y esos cajones, sucios y oscuros, suponen un escondite magnífico para las desagradables criaturas que ya todos conocemos. ¿A quién se le ocurre tener justo ahí toda una colección de revistas viejas? Si es que…
Cómo limpiar un colchón amarillo

Bueno, ha llegado la hora de explicar cómo llevar a cabo la limpieza del colchón mismo. Los productos que puedes utilizar son muy, muy fáciles de conseguir, y de hecho lo más probable es que ya los tengas en casa. Sin embargo, he de advertirte que debes tener cuidado con las cantidades que viertas. Desde luego, no sería una buena idea echar un chorro de agua directamente y generar una humedad que luego sería muy costoso retirar. Si tienes un contratiempo con eso, actúa rápidamente, quizá con un secador de pelo. Aún peor sería si nos referimos a ciertas sustancias que emplearemos para manchas más peliagudas.
Por otra parte, ten presente que va a resultar necesario permitir que el colchón se airee unas horas antes de volver a colocar la bajera y las sábanas sobre él. Por tanto, acomete la tarea cuando puedas permitírtelo (y no en un día de intensa humedad o a última hora de la tarde tan solo porque ha cundido en ti el aburrimiento).
Sigue las instrucciones al pie de la letra y no tendrás problemas.
- Para un amarilleo sutil, jabón y agua. Así de fácil, en efecto. Al menos si nos referimos a manchas no demasiado agresivas o a un tipo de suciedad superficial, casi sutil. Mezcla agua fría y un jabón neutro o detergente líquido en un recipiente y, posteriormente, moja un paño limpio en dicha mezcla y luego escúrrelo un poco. El paño ha de estar mojado, pero no empapado exudando gruesos goterones. Como he dicho, debemos tener cuidado con la humedad que podamos traspasar al colchón. ¡Desde luego no andes vertiendo la mezcla directamente sobre la zona! Ahora lleva el paño a la zona indicada y ve frotando en círculos, metódicamente, generando espuma. Si la espuma parece ya excesiva, retira y vuelve a intervenir. Ataca las manchas de manera general y luego esmérate más justo allí donde resulte necesario. Cuando el trabajo esté hecho, toma un segundo paño, limpio y seco, para retirar la humedad que haya quedado. Luego has de permitir que el colchón se airee durante unas cuantas horas. Revisa que esté totalmente seco antes de volver a colocar la bajera y las sábanas.
- Para las molestas y comunes manchas de sudor, vinagre blanco. La utilidad del vinagre blanco no se circunscribe únicamente a dar sabor y aroma a nuestras comidas. Si eres un habitual de las limpiezas en profundidad y de los trucos caseros, ya conocerás algunas de sus propiedades en dicho campo (desinfectando, generando brillo y un largo etcétera). Como también es cierto que el aroma que desprende es muy intenso y su acidez considerable, vamos a diluirlo en agua fresca allí hasta donde resulte razonable. ¡Tampoco queremos que el colchón huela a vinagre! La forma de aplicarlo es muy similar a la descrita en el punto anterior: moja ligeramente un trapo limpio en la mezcla, escurre y aplica sobre la zona afectada (en este caso, la mancha de sudor). También puedes optar por aplicar mediante algodones, por cierto. El caso es que esta mezcla ha de ayudar a eliminar los rastros de sudor, así como ese desagradable olor que pueda venir desprendiendo la zona. Luego, como resulta habitual, retira la humedad superficial con un paño limpio.
- Para las manchas de sangre, el agua oxigenada es una poderosa aliada. La sangre puede llegar a tu cama de múltiples formas. Tanto debido a la menstruación como también a esos sangrados de las vías nasales a los cuales son susceptibles algunas personas. Y, en algunos casos, debido a una herida que creíamos, erróneamente, ya cicatrizada. Estas manchas son un caldo de cultivo para la suciedad y el mal olor, de modo que debemos intervenir sí o sí sobre ellas. ¿Son difíciles de retirar? Lo son, aunque no tanto si conocemos qué sustancias debemos emplear para ello. En este caso, el agua oxigenada. Supongo que tendrás un bote en casa. Si no es así… ¿a qué esperas? Es realmente útil. No es necesario que la diluyas; ha de actuar directamente. Puedes aplicar una cantidad más generosa que en otras ocasiones, puesto que se trata de una sustancia inocua y con poco olor (además, se va bastante rápido). De todos modos, tampoco te excedas. Aplica con un paño o algodón, tal y como también era preciso en los casos descritos anteriormente.
- Las manchas de orina se combaten con una fórmula concreta. Sobre todo quien tiene niños quizá haya pasado por ello. Una mancha que no podemos dejar estar ni un solo día. No, tampoco hace falta que tires el colchón a la basura… existen fórmulas para salvar la situación. En concreto, esta: toma un recipiente y mezcla en su interior unos 200 ml de agua oxigenada, tres cucharadas medianas de bicarbonato y un golpe (algunas gotas) de detergente líquido. Mezcla durante unos segundos, aplica sobre la zona y deja actuar aproximadamente durante un cuarto de hora. Cuando el tiempo haya transcurrido, retira la sustancia sobrante y deja que se airee durante unas buenas horas.
- Para la humedad o el vómito, vinagre y bicarbonato. Tanto para las manchas de vómito como para las de humedad, puedes utilizar una mezcla a base de vinagre blanco y bicarbonato sódico. Has de hacerlo sucesivamente y no mezclar las sustancias antes de que se encuentren sobre el colchón, puesto que lo que buscamos es que la reacción química resultante tenga lugar justo ahí. Aplica primero el vinagre blanco, ahora sí, aunque sin pasarte, directamente en chorro. Tras unos minutos, aplica varias cucharadas de bicarbonato y deja que reaccione con el vinagre. Luego retira concienzudamente y, a poder ser, ataca la zona con un secador antes de permitir que se airee. Para casos especialmente difíciles, hay quien utiliza amoniaco. Esta es una sustancia más fuerte y por tanto más peligrosa, por lo cual te sugiero que tengas especial cuidado si vas a hacer uso de ella.
FAQ: preguntas habituales respecto al amarilleo y limpieza del colchón

He aquí una serie de preguntas y respuestas muy comunes, formuladas de manera rápida, escueta y sencilla.
¿Por qué mi colchón se ha vuelto amarillo?
Por oxidación derivada del material o bien por una acumulación de suciedad connatural a su uso.
¿Qué puedo hacer para evitar que mi colchón amarillee?
Mantener unas adecuadas condiciones de higiene y ventilación en la estancia, evitar percances varios (como derramar la bebida), limpiarlo y airearlo con frecuencia, protegerlo con una sábana bajera de calidad y no subir sobre él cuando se está sucio.
¿Cómo puedo limpiar un colchón sucio?
La limpieza habrá de afrontarse con diversas fórmulas dependiendo de cómo y de qué sean las manchas. Para casos de índole general, basta con aplicar, evitando humedad excesiva, una mezcla de agua fría y jabón.
¿Cómo limpiar una mancha de orina del colchón?
Aplicando una mezcla adecuada de bicarbonato, agua oxigenada y jabón. Y dejando que esta actúe durante unos quince minutos. Luego has de secar y airear el colchón.
¿Cuál es la vida útil de un colchón?
Por término general, se recomienda unos diez años, aunque también depende del uso que se le dé. Si el colchón no se utiliza cada noche (por ejemplo, se encuentra en una casa de veraneo), puede durar bastante más tiempo… siempre y cuando la limpieza del mismo haya sido la suficiente.
¿Cuándo merece la pena llamar a un profesional?

Ya que, bien cierto es, en ocasiones resulta preferible contactar directamente con un profesional.
Existen varios supuestos. Por ejemplo, hay personas que no se dan suficiente tino, carecen de maña o sencillamente detestan las labores de limpieza, razón por la cual preferirán delegar y, ya de paso, disfrutar de resultados muy superiores a los que ellas mismas habrían podido lograr.
También en el caso de que la estancia se haya dejado bastante, ya sea porque el hogar permaneció cerrado durante mucho tiempo, ya sea porque el anterior propietario pasaba un poco del tema.
En muchos casos se contrata una limpieza al llegar de nuevas a un hogar, para cerciorarse de que todo vaya a estar, ya de entrada, en unas exquisitas condiciones.
Sea como fuere, una empresa especializada lo dejará todo como los chorros del oro y te permitirá despreocuparte por completo.





