Las vitrocerámicas, sucesoras naturales de las cocinas de gas, se erigen en herramientas fundamentales de prácticamente cualquier hogar. Con el paso de los años, como era de esperar, han evolucionado mucho, viéndose incrementadas su potencia, su resistencia, su sencillez de uso e incluso las bondades de su particular estética. Nos permiten cocinar más rápido, con total control y una mayor seguridad. Y lucen realmente bien en nuestra cocina.
Puesto que son herramientas de uso diario, se hallan expuestas a un más que considerable desgaste, así como a los ocasionales contratiempos y descuidos. En un momento dado pueden ensuciarse terriblemente, «quemarse» o rayarse. En algunos casos esto puede afectar a su rendimiento e incluso resultar peligroso. Y desde luego que una vitrocerámica con mal aspecto afeará terriblemente la estancia.
Cómo limpiar vitrocerámica quemada y cómo limpiar vitrocerámica rayada son preguntas que aparecen con bastante frecuencia en el historial de búsqueda de un gran número de personas. Ya que, efectivamente, se requieren algunas claves y consejos para poder hacerlo correctamente y, sobre todo, con la mayor seguridad. Pues bien, vamos a dar respuesta a esas preguntas, detalladamente y paso por paso. Y, de propina, a darte una serie de consejos que, al menos a mí, me vinieron de perlas en su día. Más vale prevenir que curar.
Vamos allá.
Para no tener que intervenir tan a menudo… evita estos errores comunes

Por mucho cuidado que tengas, evidentemente vas a tener que limpiar y quizá hacer alguna pequeña intervención sobre tu vitrocerámica en algún momento de su, por otra parte, larga y prolífica vida útil. No obstante, podemos (y debemos) minimizar los daños y, de este modo, dichas tareas. Al fin y al cabo, estas pueden llegar a resultar algo tediosas. Pero vayamos por partes.
Para evitar la acumulación de suciedad y ciertos peligros
Presta atención a estos consejos para evitar que la suciedad se acumule.
- Vigila siempre la temperatura de cocción. ¿Eres alguien impaciente? Créeme que te comprendo. Tal vez te sientas tentado, cada vez que vas a cocinar, a llevar el fuego de tu vitrocerámica hasta su máxima potencia, con la idea de ahorrarte la agonía de la espera. Sin embargo, esto puede resultar contraproducente por varias razones. La que aquí nos ocupa tiene que ver con la suciedad que genera llevar los líquidos y elementos implicados a una temperatura máxima. El aceite y el agua sucia salpicando la vitrocerámica, la pared, el suelo… ¿te suena? Un desastre que luego vas a tener que limpiar. Ah, y ten presente que las salpicaduras de aceite hirviendo son muy peligrosas. Y que una cocción lenta es, en gran mayoría de los casos, una cocción mejor. Seguramente quieras que tu filete esté bien hecho por dentro y no solo requemado por fuera. Busca una temperatura adecuada también por salud (los alimentos bien cocinados se digieren mejor), seguridad e incluso placer a la hora de degustar tus ahora deliciosos platos. Cocinar bien es un proceso que requiere tiempo y paciencia, pero merece la pena.
- Comprueba la suciedad del aceite y el agua empleada para cocinar. ¿De verdad quieres freír con ese aceite que ya estaba en la sartén, lleno de trocitos negros de las croquetas que hiciste ayer y los filetes empanados del martes? Está muy bien reutilizar el aceite, pero deberías colarlo antes para deshacerte de todas esas impurezas que, además de afectar a tu comida, provocarán más salpicaduras. Ten también presente que hay alimentos que, al cocerlos, irán ensuciando el agua con gran rapidez. Esto sucede, por ejemplo, con el pescado que ha estado congelado: va generando una espuma que habrás de retirar a medida que surja, o terminará colapsando un agua que indefectiblemente se derramará sobre tu vitrocerámica. Y entonces es cuando la gente busca en el móvil «quitar quemaduras vitrocerámica». ¡Pero lo que tenía que hacer es ir sacando esa espuma con una cuchara o cucharón!
- Permanece atento al proceso. Sí, lo confieso: yo soy de esas personas que se quedaron tan absortas con la televisión o charlando con el vecino que olvidaron que habían puesto los huevos a cocer… y que cuando regresaron a la cocina se toparon con un caldero ya sin agua a unos tropecientos grados y los huevos totalmente quemados. Ah, y con su vitrocerámica manchada de costras de agua salada (¿sabías que los huevos se pelan mejor si se cuecen con un poco de sal gruesa?). No solo mancha, sino que es peligroso. Nunca te descuides. Si por alguna cuestión de fuerza mayor has de abandonar la zona, ponte una alarma.
- Intervén en el momento preciso (y con el material adecuado). La mayoría de las manchas pueden retirarse en caliente, siempre teniendo cuidado con el quemador. Utiliza una bayeta correcta (yo utilizo de microfibra, por supuesto) para retirar, al menos, lo principal lo antes posible. Si te dices “ya lo haré luego”, pues descubrirás que “luego” ya se ha enfriado la mancha y será mucho más difícil y potencialmente dañino el retirarla. Hazlo ahora. Ya luego podrás, con calma, retirar, si es que queda, algún resto menor. Ah, y ten presente que no conviene extender el aceite sobre la superficie tratando de limpiarlo; empapa en lugar de frotar para lograr retirarlo.
- Utiliza tapaderas cuando sea preciso. No toda cocción soporta el uso de tapaderas, pero en algunos casos vienen muy bien para evitar las molestas salpicaduras. Si estás asando, el vapor ayudará al proceso (algo que va muy bien con los vegetales, por ejemplo). Pero no levantes la tapa de cualquier modo, pues las gotitas podrían salpicar. Hazlo con tino y escúrrela en el fregadero.
- No sirvas la comida sobre la vitrocerámica. Puedes servir el café o la sopa sobre la encimera o la bandeja. Hacerlo directamente sobre la zona que utilizas para cocinar no parece ser la mejor idea, puesto que las expones a suciedad sin ninguna necesidad.
- Limpia tus utensilios de cocina con frecuencia. Si se ha derramado aceite o agua con restos, estos quedarán, en parte, adheridos también a tu olla o sartén. Y terminarán en contacto con los quemadores. ¿Qué sentido tiene intentar mantenerlos limpios si no mantienes limpios los utensilios? Vigila la parte inferior, menos obvia, pero igualmente comprometida.
Para evitar daños innecesarios
- Parece una nadería pero… no cargues con más peso del debido. Tal vez pienses que me he equivocado al colocar esta advertencia aquí; pues no. Y te explico a qué me refiero. Imagina que vas a hacer potaje para toda la familia o un puchero para varios días. Entonces tomas un caldero de gran tamaño, le echas tantos litros de agua, patatas, carne, verdura… y ese caldero termina pesando una cantidad de kilos muy considerable. Y luego tú lo coges en volandas, pero apenas puedes manejar ese peso y, al dejarlo sobre el quemador, le metes un golpe más que considerable, de esos que resuenan. No solo este problema resulta habitual, sino que supone una de las principales causas de rotura. ¿Cómo evitarlo? Es fácil: primero coloca el caldero sobre el quemador y luego todo lo demás. Ve echando el agua con un cazo y añadiendo luego todos los ingredientes. De este modo no tendrás que cargar con todo ese peso. Ya sabes lo que pienso de servir directamente sobre la zona, pero si te ves obligado puedes hacerlo luego desde allí con cuidado y acercando los platos. O, aún mejor: pide ayuda si la necesitas para retirar el caldero hacia un lugar más conveniente.
- No arrastres calderos ni sartenes. ¿Pensaste, al leer el punto anterior, en arrastrar el caldero hacia fuera? ¡Error! No arrastres el caldero ni la sartén, pues algunos de los filos de la parte inferior pueden causar estragos y generar daño permanente. Levanta y coloca siempre; con sumo cuidado.
- Utiliza menaje de goma. Esto te servirá, además, para cuidar tus utensilios. Diré de goma puesto que durante los últimos años se ha puesto muy en duda la higiene de las tradicionales cucharas o espumaderas de madera. Las de metal pueden ser de gran calidad, pero si no tienes cuidado pueden rayar el interior de tus utensilios (especialmente las sartenes) y, por añadidura, la vitro si los vas dejando por ahí o se te va la mano. Ya no digamos si directamente vas dando la vuelta a los filetes clavando con fuerza el tenedor. La goma tiende a ser la opción más cómoda, ligera y segura.
- No utilices la zona como encimera y mantén alejadas a tus mascotas. ¿Es que no tienes otro sitio para soltar esa caja o cortar los tomates para la ensalada? Ese constituye un hábito bastante peligroso para tus quemadores, de modo que aprende a evitarlo. Conviene mencionar el tema de las mascotas porque ese es un error más común de lo que pueda parecer. Hay personas que no se dieron cuenta hasta muy tarde de que al gato le gustaba darse paseos sobre su cocina o incluso que su pareja de aves inseparables, cuando estaban sueltas, se posaban sobre la campana y hacían sus necesidades por la zona. Desde luego no es higiénico; tampoco aconsejable para evitar daños.
Cómo limpiar vitrocerámica quemada o rayada paso a paso

Siguiendo esos consejos evitarás la mayor parte de los inconvenientes. Aunque, bueno, si has llegado hasta aquí, seguramente es que el daño ya está hecho. ¿Buscas soluciones? Pues déjame decirte que las hay y que no son demasiado complicadas de llevar a cabo. Eso sí, deberás leer atentamente todos los pasos y no improvisar. Vamos a ello.
Pasos previos: dejar enfriar y retirar la suciedad superficial
Ahora deberemos trabajar con la superficie totalmente fría y despejada. Quizá el apuro de descubrir el daño te inste a querer hacerlo ya mismo, pero ten presente que la precipitación conduce inexorablemente al mal desempeño y al error.
La cocina vitrocerámica suele avisar cuando aún está caliente, ¿cierto? En muchos casos lo hace quemador por quemador, iluminando en números rojos la letra “H” o similar allí donde antes se leía el nivel de potencia desplegado. De cualquier forma, espera a que esté frío no solo el quemador en el cual vas a intervenir, sino la totalidad de la placa. Y si esta cuenta con “función limpieza” (al activarla bloquea los pulsadores) mucho mejor: haz ahora uso de ella para evitar inconvenientes.
Es el momento de retirar la suciedad superficial, si es que la hubiera. Nada de estropajos metálicos, por supuesto (tal vez te resulte obvio, pero créeme que he visto algunos casos), ni de materiales abrasivos. Comprueba que tu bayeta de microfibra esté totalmente limpia de restos. Empapa primero con papel de cocina si resulta pertinente para no extender la suciedad. En cuanto a manchas especialmente rebeldes y molestas, seguro que ya sabes que existen productos específicamente diseñados para estos casos, que podrás esparcir directamente sobre ellas para dejarlos actuar algunos minutos y ablandar antes de poder quitar. ¿No tienes ninguno? Hazte con uno, ya que compensa. No son caros; lo que sí supondría un dispendio considerable es tener que cambiar tu cocina por una avería derivada de una limpieza incorrecta. De todos modos, por el momento, y para un apuro, puedes utilizar jabón de cocina (sin excederte en su cantidad o en la de un agua que pueda filtrarse hacia otras zonas).
¿Qué sucede cuando la bayeta no es suficiente y te ves obligado a “raspar” aquello que se resiste? Tampoco lo hagas de cualquier modo, pues existen espátulas, rasquetas o rascadores de limpieza, habitualmente fabricados en acero inoxidable y diseñados para atacar la suciedad acumulada sobre la superficie de las vitrocerámicas sin dañar estas últimas. Por lo general, las cuchillas que estas montan son desechables tras cierto número de usos. Has de utilizarlas en horizontal; nunca en vertical. Por muy adaptadas que estén a su función, no dejan de ser un material cortante y han de ser utilizadas en consonancia.
Cómo limpiar una vitrocerámica quemada o rayada para que recupere su buen aspecto
Para un tipo de suciedad y daño distinto, que parece ser ya inherente al material y que ciertas personas consideran irreversible, las medidas a tomar han de ser otras. Hagamos un repaso de las principales, tanto profesionales como de índole “casera”.
- El kit de reparación de vitrocerámica. He de decir que esta tiende a ser la mejor solución, pero siempre y cuando el usuario lleve a cabo todo el proceso tal y como dictan las instrucciones. Créeme que no resulta tan obvio. En muchos casos la persona que ha comprado el kit da por sentados aspectos que en realidad no domina o conoce. Lee las instrucciones y sé metódico en un proceso que has de llevar a cabo sin prisas. Estos kits suelen traer bayetas especiales, crema y alisadores. Y dejan la superficie brillante.
- Las cremas pulidoras. Estas contienen abrasivos, pero de una naturaleza y en una proporción idóneas. Aplicando una cantidad determinada de producto y frotando metódicamente con un paño de microfibra podrás desprender las quemaduras y reducir los rayones a su mínima expresión. Si has utilizado pulimento para los rayones de tu automóvil, has de saber que esto actúa de una manera ciertamente similar (pero no por ello utilices el del coche aquí, ojo).
- La famosa mezcla de bicarbonato y agua para rayones. El primero de los remedios “artesanales”. Consiste en aplicar una mezcla de bicarbonato y agua sobre la superficie afectada, dejarla actuar mínimamente y frotar luego consistentemente, creando una pasta que, tiempo después, deberás retirar. Tiende a funcionar un frotado circular, primero a nivel general y luego, poco a poco, más específico, a medida que tratamos las zonas más afectadas. Si no estás totalmente satisfecho, puedes repetir el proceso. Pero tampoco te obsesiones.
- Con unas gotas de limón. El proceso es similar al descrito en el punto previo y los resultados muy similares. A ciertos tipos de grasa les va mejor el limón que el vinagre. Quizá te convenga probar. La mezcla ha de estar, una vez más, diluida en cierta cantidad de agua (tampoco te pases).
- Con pasta de dientes. Curiosamente, tal y como quizá ya hayas oído, la pasta de dientes puede ir bastante bien en estos casos. Pero utiliza nuevamente una bayeta de microfibra (¡y no un cepillo!). Una pasta de dientes tradicional, sin aditamentos extraños que modifiquen su composición.
Estas medidas deberían eliminar gran parte del daño y permitir que tu vitrocerámica recupere lustre y buen aspecto. También higiene, ojo. No olvidemos que nos estamos refiriendo a una zona cuya limpieza resulta especialmente importante.
Algunas consideraciones extra de interés

Las placas vitrocerámicas suelen contar, al menos, con tres fuegos. Estos serán, por norma general, de diverso tamaño. Estos tamaños y potencias se hallan enfocados a necesidades diversas. Igualmente ocurre con los utensilios. Menciono esto porque no tiene sentido querer cocinar unas patatas en un caldero demasiado pequeño porque no hemos lavado el grande. Con mucha frecuencia, estas situaciones terminan por generar más suciedad de la debida en las cocinas.
Además, conviene tener presente que existen cubiertas protectoras para las propias vitrocerámicas. Si la encimera consta de poco espacio y debes realizar labores cerca o tienes niños jugando por ahí, considera su compra para evitar golpes y rayones.
FAQ: Preguntas frecuentes… y sus respuestas

He aquí algunas cuestiones rápidas.
¿Puede eliminarse la suciedad incrustada de una vitrocerámica?
Se puede, desde luego. Tomando las medidas correctas, con los productos y utensilios adecuados, se puede eliminar absolutamente toda la suciedad de una placa vitrocerámica.
Mi vitrocerámica se encuentra muy rayada… ¿puedo solucionarlo?
Siempre y cuando los rayones sean superficiales, sí, se puede. Un profesional logrará resultados espléndidos. Y algunas acciones que tú mismo puedas hacer eliminarán gran parte del daño (siempre y cuando hagas las cosas correctamente).
Mi placa luce desgastada… ¿cómo devolverle el brillo?
Atacando la suciedad y los rayones superficiales; aplicando los procesos descritos en el presente artículo concienzudamente.
¿Resultan efectivos los remedios caseros?
Desde luego que sí. Aunque no obran milagros y las soluciones profesionales logran resultados superiores.
¿Es mejor limpiar la vitrocerámica en caliente?
Para los derrames recientes, sí: conviene retirarlos cuanto antes, con los materiales adecuados y con mucho cuidado del calor que aún emanen los quemadores. Pero no para los daños más permanentes, como las quemaduras o los rayones: para eso, mejor con la placa totalmente fría.
En qué casos debemos contactar directamente con un profesional

Hay empresas que se dedican a este tipo de servicios y que lo hacen realmente bien. Existen múltiples razones para decidirse a contratar sus servicios. Quizá no te compense someterte a lo que consideras un engorro que te supera, quizá carezcas del tiempo o la maña necesarias (pudiendo dañar tu cocina), o sencillamente prefieras los resultados que solo un profesional puede conseguir. Si te cuentas entre estos casos seguramente te convenga contar con una empresa de limpieza. Y así evitar frustraciones inútiles. Lo bueno es que ellos podrán intervenir en profundidad (no solo exteriormente) y de paso, quizá, echar un vistazo a la campana del extractor, donde habitualmente se acumulan no poca grasa y suciedad (lo cual puede resultar peligroso dado el carácter inflamable de dicha grasa). Además, podrás escoger la hora de la limpieza, según tu propia disponibilidad. Las intervenciones suelen durar entre una y dos horas, por supuesto dependiendo de las condiciones propias de la cocina.
Por otra parte, ten en cuenta que la vitrocerámica podrá salvarse siempre y cuando el daño no sobrepase umbrales poco realistas. Si lo que tu placa tiene es una fractura o un rayón de medio centímetro de diámetro, has de considerarlo una avería peligrosa que podría poner en serio riesgo tanto su funcionamiento como la integridad del circuito eléctrico. No lo dejes pasar.





