Placa de cocina bajo una campana extractora en una cocina moderna

Cómo limpiar los filtros de la campana extractora llenos de grasa

Si has llegado hasta aquí porque necesitas limpiar los filtros de la campana extractora debido a que ya están pegajosos, amarillentos o incluso gotean grasa, debes tener presente esto: no estás ante una tarea difícil, pero sí ante una que requiere un plan de acción concreto. Para eliminar la grasa acumulada de la campana no basta con solo darle una pasada rápida.

Cuando los filtros están saturados, la campana aspira de forma menos eficiente, hace más ruido, retiene menos olores y puede dejar caer grasa sobre la placa o la comida. No siempre hace falta desmontar media cocina ni usar productos agresivos. En la mayoría de los casos, con agua caliente, lavavajillas líquido, un buen desengrasante y un cepillo suave puedes recuperar el buen funcionamiento de los filtros.

En esta guía te explicamos cómo hacerlo paso a paso, qué productos usar, cuánto tiempo dejarlos actuar, cuándo meterlos al lavavajillas y cuándo es mejor lavarlos a mano. También veremos cuándo el problema ya no está solo en los filtros, sino en el interior de la campana.

Antes de empezar: identifica qué tipo de filtro tienes

Electrodomésticos integrados en una cocina moderna

No todos los filtros se limpian igual. Antes de empezar, mira qué tienes delante. La mayoría de campanas domésticas llevan filtros metálicos antigrasa. Suelen ser de aluminio o acero inoxidable, con forma de malla, rejilla o panel de varias capas. Estos sí se pueden lavar.

También existen filtros de carbón activo, habituales en campanas que funcionan por recirculación, es decir, las que no expulsan el aire al exterior. Estos no se lavan; más bien, se sustituyen cuando están saturados.

Cómo distinguirlos rápido

Un filtro metálico antigrasa suele estar visible debajo de la campana. Tiene pestañas, cierres o una lengüeta para retirarlo. Es rígido, plateado y se nota aceitoso al tacto cuando está sucio.

Un filtro de carbón suele ir detrás o encima del filtro metálico, muchas veces cerca del motor. Puede ser redondo, rectangular o tipo cartucho. Suele ser negro o gris oscuro y tiene una textura porosa.

Qué necesitas para desengrasar bien los filtros

Botella de jabón y cepillo para desengrasar

Para desengrasar filtros de campana no necesitas una colección de productos. Solo tienes que preparar esto:

  • Guantes de limpieza.
  • Papel absorbente o trapos viejos.
  • Un barreño grande, una bandeja profunda o el fregadero limpio.
  • Agua muy caliente del grifo, no hirviendo.
  • Lavavajillas líquido concentrado.
  • Desengrasante de cocina apto para superficies lavables.
  • Cepillo suave de nylon o cepillo de uñas limpio.
  • Bayeta de microfibra.
  • Una toalla vieja para el secado.

La mezcla base que funciona en la mayoría de casos es sencilla:

  • 6 a 8 litros de agua caliente.
  • 1 cucharada sopera (15 ml) de lavavajillas líquido.
  • 1 o 2 cucharadas soperas (de 15 a 30 g) de bicarbonato, solo si la grasa está muy pegada.

Si el filtro tiene una costra espesa, añade desengrasante, pero siguiendo la dilución de la etiqueta. Si el producto se usa puro, aplícalo primero sobre el filtro escurrido durante 5 a 10 minutos y después pásalo al remojo. No conviene improvisar con concentrados fuertes porque algunos filtros de aluminio se oscurecen o pierden acabado.

Primer paso: desmonta los filtros

Cocina de gas blanca y negra en una cocina

Antes de tocar la campana, apágala. Si has cocinado hace poco, espera a que esté fría. Coloca una toalla vieja o papel absorbente sobre la placa. Parece un detalle menor, pero cuando los filtros de la campana están muy cargados, pueden gotear al inclinarlos.

Sujeta el filtro con una mano y libera la pestaña con la otra. No tires hacia abajo de golpe. Primero baja un lado, inclínalo ligeramente y sácalo siguiendo el ángulo natural de la pieza. Muchos filtros se doblan de las esquinas porque se sacan con prisa, no porque sean frágiles.

Una vez fuera, déjalos sobre papel absorbente con la cara más grasienta hacia arriba. Si hay gotas o placas de grasa blanda, retíralas en seco con papel antes de mojarlos. Este paso marca diferencia: si metes grasa espesa directamente en el fregadero, ensuciarás el agua y el filtro se quedará nadando en su propia grasa.

Método manual: el más seguro para filtros muy grasientos

Hombre lavando una sartén en el fregadero

Cuando los filtros llevan meses sin limpiarse, el lavado manual suele dar mejor resultado que el lavavajillas.

1. Haz un primer remojo de arranque

Llena el fregadero o un barreño con agua muy caliente. Debe estar lo bastante caliente para ablandar la grasa, pero no hirviendo.

Añade una cucharada sopera de lavavajillas líquido por cada 6 a 8 litros de agua. Remueve para que se disuelva. Si la grasa está pegajosa y marrón, añade una cucharada de bicarbonato. No necesitas hacer espuma hasta arriba; necesitas una solución que rompa la grasa y la mantenga suspendida en el agua.

Introduce los filtros en vertical o ligeramente inclinados. Si no caben enteros, remoja primero una mitad y luego la otra. Déjalos 20 minutos. La grasa caliente se ablanda con el tiempo. Si empiezas a cepillar demasiado pronto, solo la repartirás por la malla.

2. Cepilla siguiendo la dirección de la malla

Después del primer remojo, pasa un cepillo suave por ambas caras. No aprietes como si lijaras. Trabaja en movimientos cortos, siguiendo la dirección del entramado.

Insiste en las esquinas, los bordes del marco, la zona cercana a la pestaña y la cara que queda más cerca de los fuegos. Si al cepillar sale una pasta marrón o amarilla, vas bien. Aclara el cepillo con frecuencia, ya que si sigues frotando con el cepillo cargado de grasa, volverás a untar el filtro.

3. Cambia el agua si se pone opaca

Si el agua queda marrón, con una película aceitosa arriba, ya no limpiará. Llegado a este punto, vacía, enjuaga el fregadero y prepara otro baño.

En filtros con grasa acumulada de varios meses, lo normal es hacer dos remojos:

  • Primer remojo: 20 minutos para ablandar.
  • Cepillado por ambas caras.
  • Segundo remojo: 10 a 15 minutos en agua limpia con detergente.
  • Último cepillado suave.

Si después de dos remojos la grasa sigue saliendo negra y espesa, aplica desengrasante directamente sobre el filtro escurrido, deja actuar de 5 a 10 minutos y vuelve a aclarar. No dejes un desengrasante fuerte secándose sobre el metal. Si se seca, puede dejar manchas.

4. Aclara hasta que el agua salga limpia

El aclarado no es un trámite. Si quedan restos de detergente o desengrasante dentro de la malla, al encender la campana pueden aparecer olores raros o espuma.

Aclara con agua caliente por ambas caras. Inclina el filtro para que el agua atraviese la malla y arrastre la grasa desde dentro. Repite hasta que al pasar los dedos con guantes no notes nada resbaladizo al tacto.

5. Seca completamente antes de montar

Deja los filtros en vertical sobre una toalla, con buena ventilación, al menos 1 hora. Si la malla está muy cerrada, muévelos a los 30 minutos para que no se quede agua atrapada en el marco.

Un truco sencillo: sacude el filtro con suavidad sobre el fregadero. Si todavía caen gotas desde las esquinas, no está listo.

Método con lavavajillas: cuándo sí y cuándo no

Cesta vacía de un lavavajillas abierto

El lavavajillas puede ser útil para un mantenimiento regular, pero no es la mejor opción para filtros muy saturados. ¿Por qué? Porque la grasa de la campana no se comporta como la grasa de un plato. Suele estar mezclada con polvo, humo de cocción y pequeños restos de comida. Si entra demasiada al lavavajillas, puede dejar mal olor, una película aceitosa en otras piezas o incluso acumular suciedad en el filtro del aparato.

Úsalo cuando el filtro:

  • Sea metálico y el fabricante permita lavavajillas.
  • No tenga una costra gruesa de grasa.
  • No esté deformado.
  • No sea de carbón activo.
  • No tenga piezas plásticas delicadas que puedan soltarse.

Si el filtro está muy sucio, no lo metas directo al lavavajillas. Haz antes un prelavado manual de 10 minutos con agua caliente y lavavajillas líquido. Retira la grasa más gruesa y luego sí puedes usar el lavavajillas para terminar.

Cómo colocar los filtros en el lavavajillas

Pon los filtros en vertical, sin forzarlos. No deben quedar doblados ni aprisionados. Si tienes dos filtros grandes, lávalos solos.

Usa un programa caliente o intensivo si el manual lo permite. Evita lavar vasos, copas o utensilios delicados al mismo tiempo. Al terminar, abre la puerta y deja que salga el vapor. Saca los filtros y déjalos secar al aire antes de montarlos.

Si salen pegajosos, el lavavajillas no fue suficiente: toca remojo manual.

Cómo limpiar la parte visible de la campana

Persona limpiando la encimera de la cocina con un paño

Limpiar la campana de cocina no implica solo lavar los filtros. Cuando los retiras, muchas veces aparece el verdadero problema: grasa acumulada en el alojamiento, en los bordes interiores o cerca de la zona de aspiración.

Antes de limpiar esa parte, la campana debe estar apagada y fría. Desconecta la campana antes de limpiarla, no uses vapor directo ni agua a presión y evita que entre líquido en el motor o en la zona de mandos.

Hazlo en este orden:

  1. Retira los filtros.
  2. Quita la grasa blanda con papel absorbente.
  3. Rocía desengrasante sobre una bayeta, no directamente hacia el motor.
  4. Limpia los bordes interiores visibles.
  5. Repite con una bayeta húmeda solo con agua.
  6. Seca con microfibra.

No empapes la campana por dentro. La idea es retirar la grasa de las zonas accesibles, no inundar la carcasa. Si detectas acumulación de grasa en el motor o dentro del conducto de ventilación, no intentes alcanzarla. Desmontar estos componentes requiere una intervención técnica especializada y va más allá del mantenimiento regular.

Tabla rápida: qué método usar según el estado del filtro

Interior de una cocina doméstica
Estado del filtroMétodo recomendadoTiempo aproximadoSeñal de que va bien
Grasa reciente, tacto apenas aceitosoLavavajillas o remojo cortoDe 15 a 30 minutosEl agua sale casi clara y no queda tacto resbaladizo
Grasa pegajosa amarillaRemojo manual con detergente y cepillo suaveDe 30 a 45 minutosLa grasa se desprende al cepillar sin rascar fuerte
Costra marrón o negraDoble remojo y uso puntual de desengrasanteDe 45 a 75 minutosEl segundo baño ya no queda tan oscuro
Filtro deformado, roto o con grasa que no saleSustitución
Filtro de carbón no lavableReemplazo

Errores típicos al limpiar filtros de campana con grasa

Mujer cocinando con una sartén en los fogones

Antes de empezar, conviene tener claros algunos errores muy comunes que pueden hacerte trabajar de más, dañar el filtro o dejar la campana con olor a grasa aunque parezca limpia.

Usar agua fría

Con agua fría puedes quitar suciedad superficial, pero la grasa densa no se ablanda igual. Terminas frotando más, usando más producto y doblando la malla. El calor es parte del trabajo.

Mezclar limpiadores para intentar potenciar el resultado

No mezcles desengrasante, lejía, amoniaco, vinagre y bicarbonato como si fuera una receta mágica. Además de poder generar vapores molestos o peligrosos según la mezcla, muchas combinaciones reducen la eficacia real. Para grasa de campana, lo que mejor funciona suele ser más simple: agua caliente, detergente, tiempo de reposo y una acción mecánica suave.

Frotar con estropajo metálico

El estropajo metálico puede romper la malla, rayar el marco o dejar partículas. Si el filtro es de aluminio, también puede marcarlo. Mejor usa cepillo de nylon.

No limpiar el hueco donde van los filtros

Si lavas los filtros y los montas en una campana con el interior lleno de grasa, el olor vuelve rápido. Además, esa grasa puede gotear cuando cocinas. Aprovecha siempre que los filtros están fuera para limpiar la zona visible donde se apoyan.

Montarlos húmedos

Un filtro húmedo atrapa polvo con más facilidad, puede gotear y deja olor a humedad o detergente. Si tienes prisa, seca con una toalla y deja 20 o 30 minutos más en vertical. La campana no debería encenderse con agua atrapada en los filtros.

¿Cada cuánto conviene limpiar los filtros?

Mujer cocinando en la cocina de casa

No hay una única frecuencia válida para todos los casos. Depende de cuánto cocinas, qué cocinas y si usas la campana cada vez que enciendes la placa.

Como rutina general, limpia el exterior de la campana una vez por semana, los filtros metálicos cada 3 o 4 semanas y los filtros de carbón activo cada 3 a 6 meses o según indique el fabricante. También acorta los plazos si cocinas a diario o fríes alimentos con frecuencia.

Cómo saber si el filtro ya no se puede recuperar

Placa de cocina sobre la encimera

Hay filtros que, aunque los limpies, ya no trabajan bien. Conviene sustituirlos cuando:

  • La malla está deformada y no encaja bien.
  • El marco está suelto.
  • Hay capas internas separadas.
  • Después de lavarlos, siguen oliendo a grasa rancia.
  • La campana aspira poco aunque el filtro parezca limpio.
  • La grasa está carbonizada y no sale tras varios lavados.

No tiene sentido pasar dos horas peleando con un filtro que ya perdió estructura. Un filtro antigrasa debe permitir el paso del aire y retener grasa. Si está aplastado, tupido o mal encajado, la campana perderá eficacia y gastará más energía.

Qué hacer si la campana sigue oliendo después de lavar los filtros

Huevos y carne cocinándose en una sartén

Si ya limpiaste los filtros metálicos, los dejaste secar y aun así la campana huele, revisa estas posibilidades:

  • Hay grasa en el alojamiento interior.
  • El filtro de carbón activo está saturado.
  • El conducto tiene acumulación de grasa.
  • El motor o la turbina tienen suciedad adherida.
  • Los filtros se montaron húmedos.

El olor a grasa rancia suele venir de grasa vieja escondida, no del filtro recién lavado. Retira de nuevo los filtros y huele la zona interior. Si el olor sale del hueco, limpia la parte accesible con bayeta y desengrasante aplicado sobre el paño. Si tu campana es de recirculación, revisa el filtro de carbón.

Seguridad: por qué no conviene dejar la grasa acumulada

Persona calentando aceite en una sartén

Más allá de los tecnicismos, la prioridad en casa es evitar fallos en la campana y prevenir que la grasa se acumule cerca del fuego. Las estadísticas de seguridad alertan de que cocinar es la causa número uno de incendios domésticos y lesiones. Para evitarlo, mantén siempre la vista en los fuegos y apaga el quemador de inmediato si notas humo o si la grasa comienza a hervir.

Esto no significa que un filtro sucio vaya a prenderse por sí solo. El peligro real es que la grasa acumulada funciona como un combustible atrapado en una zona de calor directo, vapor y llamas. Por esta razón, mantener la campana limpia no es una cuestión de estética, sino de prevención y seguridad para tu hogar.

Preguntas frecuentes sobre filtros de campana

Interior de una cocina moderna

¿Puedo limpiar los filtros con vinagre?

Puedes usar vinagre para suciedad ligera o como apoyo puntual, pero no es la primera opción para filtros muy grasientos. Para grasa espesa funciona mejor agua caliente con lavavajillas líquido y, si hace falta, desengrasante. Además, en ciertos acabados conviene no abusar de productos ácidos.

¿Sirve hervir los filtros en una olla?

No lo recomiendo como método general. Algunos filtros no caben bien, pueden golpearse, deformarse o cambiar de color. Es más seguro usar agua muy caliente del grifo y dejar tiempo de remojo.

¿Puedo meter cualquier filtro metálico al lavavajillas?

No. Primero revisa el manual. Muchos filtros metálicos lo permiten, pero algunos pueden decolorarse o dañarse. Si están muy sucios, haz un prelavado manual antes.

¿Por qué gotea grasa de la campana?

Normalmente porque los filtros están saturados o porque hay grasa acumulada en el interior visible de la campana. Retira los filtros, limpia el alojamiento y revisa si el problema viene del conducto o de una pieza interna.

¿Cada cuánto debo cambiar el filtro de carbón?

Depende del modelo y del uso. Algunos fabricantes hablan de varios meses con uso normal, pero siempre manda el manual. Si la campana recircula el aire y los olores vuelven enseguida aunque los filtros metálicos estén limpios, sospecha del carbón activo.

¿Cuándo merece la pena llamar a un profesional?

Equipo de limpieza profesional trabajando en un comedor

El método casero es suficiente cuando los filtros están grasientos, pero enteros; cuando la grasa está en la malla y en los bordes visibles; y cuando puedes desmontar, lavar, secar y volver a montar sin forzar piezas. Si limpias la campana cada pocas semanas, normalmente no necesitas más.

Merece la pena llamar a un profesional cuando los filtros llevan tanto tiempo sin limpiarse que la grasa se ha convertido en una costra dura, cuando la campana gotea incluso después de lavar los filtros, cuando el olor sale del interior o cuando hay grasa cerca del motor.

También conviene pedir ayuda si la campana está alta, mal encajada o integrada en un mueble delicado. Una limpieza profesional no solo busca que el filtro se vea bien por fuera: retira la grasa acumulada en las zonas accesibles, limpia el alojamiento de los filtros, revisa el estado general y deja la campana lista para trabajar en óptimas condiciones.

Si tus filtros están sucios pero recuperables, puedes empezar con el método de esta guía. Si al desmontarlos ves grasa espesa, olor fuerte, goteos o suciedad fuera de tu alcance, quizá te convenga delegarlo y dejar la campana en manos de un servicio de limpieza con experiencia en cocinas.

Fuentes consultadas

  • Balay — «¿Cómo limpiar el filtro metálico antigrasa de una campana extractora?»
  • Teka — «Guía para limpieza de campana extractora: cuándo, cómo y cuánto»
  • Whirlpool Product Help — «Cleaning or Replacing the Filters in a Vent Hood»
  • Elica — «Cómo limpiar y desengrasar los filtros de la campana de la cocina»
  • U.S. Fire Administration — «Cooking Fire Safety»
María García López
Maria Lopez

María García López es una profesional de la limpieza con más de 25 años de experiencia en el sector. Ha trabajado como camarera de pisos en hoteles de 5 estrellas y en empresas de limpieza VIP, donde la excelencia y la atención al detalle son fundamentales. María se destaca por su precisión, discreción y profundo conocimiento de técnicas y productos de limpieza. Actualmente, también comparte su experiencia a través de su blog, donde ofrece consejos prácticos y recomendaciones expertas para mantener el hogar limpio, ordenado y en perfectas condiciones.

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