La nevera es un elemento crucial en la cocina de nuestros hogares porque es lo que nos permite almacenar alimentos de forma segura durante más tiempo. Y eso es, precisamente, lo que hace que sea tan importante mantenerla en buen estado. Por desgracia, su naturaleza como lugar para almacenar comida es, también, lo que la convierte en un potencial foco bacteriano si no aplicamos los cuidados adecuados. ¿Podemos hacer algo al respecto? En realidad, limpiar la nevera de olores molestos es algo que, en la mayoría de ocasiones, podremos hacer nosotros mismos.
A continuación, vamos a explorar los diferentes aspectos a tener en cuenta a la hora de mantener nuestra nevera correctamente higienizada y libre de olores molestos. Te vamos a dar información detallada para hacerlo eficazmente y sin complicaciones, y también te proporcionaremos consejos de prevención que te minimizarán este problema.
Entender de dónde surgen los olores

Que una nevera pueda desprender malos olores no es casual ni gratuito y la causa siempre está relacionada con su contenido. Ya hemos dicho que dentro del frigorífico almacenamos alimentos de todo tipo y, aunque el objetivo de este electrodoméstico tan práctico es mantenerlos frescos y en buen estado durante el máximo tiempo posible, quizá algunos terminen estropeándose. Tal vez queden olvidados más tiempo del que nos gustaría, o quizá tuvieran una fecha de caducidad más cercana de lo que habíamos previsto: sea cual sea el caso, la realidad es que estos alimentos, pasado el tiempo suficiente, comenzarán a descomponerse y eso liberará olores.
Pero no solo se trata de esa pieza de fruta que quedó en el fondo del cajón o esa bolsa de zanahorias caducadas. También hay que tener en cuenta migas de pan, pequeños derrames de algún líquido y otros elementos que quizá te hayan pasado por alto en el ajetreo del día a día. Todo esto se convierte, después de todo, en caldo de cultivo para el moho y las bacterias, los verdaderos culpables de que, de pronto, surjan esos malos olores de la nevera que tanto nos desagradan.
¿Y estos olores pueden ser culpa del propio electrodoméstico? No es lo más habitual, pero siempre existe la posibilidad de que un defecto, como grietas en la goma que sella la puerta, esté comprometiendo la temperatura interna. En esos casos, claro está, habrá que llamar al servicio de reparación.
Preparando la limpieza: consejos previos

Antes de comenzar a limpiar, tendrás que prepararte y reunir los materiales necesarios, como es el caso de los productos de limpieza que vas a usar. Y, como estamos hablando de un espacio en el que almacenas víveres para el consumo humano, te recomendamos que evites, en la medida de lo posible, utilizar productos químicos que puedan resultar tóxicos o que dejen olores molestos que los alimentos puedan absorber. No son aconsejables disolventes de ningún tipo, y lo mismo ocurre con los detergentes destinados a su uso en el lavavajillas. La lejía sí puede utilizarse, siempre y cuando luego enjuagues muy bien la superficie donde la hayas utilizado.
En el mercado encontrarás limpiadores específicos que han sido formulados para la limpieza de neveras que, además de ser seguros, ofrecerán una desinfección bastante eficaz. Pero, si quieres limpiar la nevera por dentro con productos que sean 100 % naturales, siempre puedes recurrir al vinagre blanco de limpieza o al bicarbonato. El vinagre blanco, además de limpiar, puede ayudarte a frenar el crecimiento de algunos microorganismos. Por su parte, el bicarbonato es eficaz a la hora de eliminar olores, especialmente los más persistentes, y funciona como un abrasivo suave que no dañará tu equipo, como sí harían los estropajos metálicos, otro elemento a evitar.
Pasos a seguir para preparar tu nevera
Una vez tengas a tu alcance los productos de limpieza con los que vas a trabajar, tendrás que preparar tu nevera. Para ello, sigue los siguientes pasos:
- Desconecta el frigorífico: Aunque no hay nada peligroso dentro de tu nevera, siempre es recomendable desconectarla de la corriente a la hora de manipularla, ya que eso reducirá los riesgos a cero. Además, así evitarás un excesivo consumo de energía, porque es posible que permanezca abierta un buen rato.
- Vacía y desecha el contenido: Para poder limpiar a fondo, tendrás que despejar el espacio. Retira cada uno de los alimentos y aprovecha la ocasión para verificar las fechas de caducidad. Es posible que algunos ya estén en mal estado, así que deberás tirarlos. Los que estén bien tendrán que ser almacenados con cierta seguridad, para lo que puedes ayudarte de una nevera portátil. Esto será especialmente necesario si haces tu limpieza durante los meses de más calor.
- Desmonta las baldas: Todos los frigoríficos tienen baldas y, además, pueden contener otros elementos, como el cajón de la verdura, algún otro cajón para carne, hueveras, etc. Extrae cada una de las piezas que sean desmontables y, si las baldas son de cristal, déjalas sobre una toalla para evitar que se rompan. Haciendo todo esto podrás limpiar cada elemento por separado, a fondo, y también podrás llegar a las zonas menos accesibles de tu electrodoméstico.
El congelador, ese gran olvidado
Es común que algunos frigoríficos acumulen algo de hielo en el congelador. Y, como acabamos de desconectar el electrodoméstico de la electricidad, todo ese hielo se va a convertir en agua.
En realidad, te conviene permitir que ese hielo se derrita. Puedes utilizar toallas absorbentes para evitar cualquier problema relacionado con el goteo. Y, de paso, podrás limpiar el congelador sin impedimentos. ¿O creías que está libre de suciedad y malos olores?
Cómo limpiar a fondo el frigorífico

Para eliminar el olor de la nevera correctamente, la limpieza tiene que cubrir todas las partes del electrodoméstico, no solo las baldas. Además, el orden que sigamos será igual de importante, ya que nos ayudará a no omitir ningún rincón. Lo vamos a hacer de dentro hacia fuera y de arriba abajo, para evitar, de este modo, que el desplazamiento de suciedad contamine zonas por las que ya habíamos pasado previamente. Veamos, pues, los pasos que te recomendamos seguir.
Paredes y techo
Muchas veces, la gente se contenta con limpiar las superficies donde se dejan los alimentos, y ese es un error que solo conduce a la proliferación de malos olores. Para empezar, vamos a ocuparnos del techo y de las paredes, aprovechando que hemos desmontado cada balda y cajón. Te recomendamos que primero te encargues del techo y luego bajes por las paredes. Por supuesto, no olvides la del fondo y, finalmente, limpia la parte de abajo.
Podemos ayudarnos de un paño suave, que mojaremos en agua tibia y jabón. Ya hemos mencionado que existen productos específicos para la limpieza de frigoríficos. Si no dispones de ninguno, un detergente neutro podrá servir, especialmente si no tiene un perfume intenso.
¿Y si encuentras manchas persistentes? En ese caso, puedes hacer una pasta limpiadora mezclando 3 partes de bicarbonato y 1 parte de agua. Aplícala a la mancha, deja que actúe un minuto o dos y luego frota suavemente. Finalmente, retira los restos de pasta con el paño y enjuaga con agua tibia.
Baldas y cajones
Lo bueno de las baldas, los cajones y otros elementos desmontables es que podremos encargarnos de ellos fuera de la nevera. Así, si no se trata de algo excesivamente grande, podremos llevar cada elemento al fregadero para una limpieza personalizada y a fondo.
¿El lavavajillas es una opción, en estos casos? Puede serlo, pero solo si tenemos la certeza de que el elemento que deseamos limpiar es compatible con este tipo de limpieza. Lo mejor es consultar con el fabricante y, ante cualquier duda, evitar esta solución.
Por lo demás, la limpieza de baldas y cajones no diferirá mucho del resto, aunque deberás prestar atención a la temperatura. Si las baldas son de vidrio, déjalas un rato a temperatura ambiente para evitar que se rompan por el choque térmico. Luego, utiliza agua tibia y un jabón neutro y ayúdate del bicarbonato para combatir manchas persistentes y restos incrustados de comida. Una vez limpios, podrás aclararlos bien con agua para eliminar restos de jabón con total eficacia.
Cuando termines, asegúrate de secarlos bien, tanto superficies como posibles recovecos, antes de devolverlos a su sitio original.
El congelador
Ha llegado el momento de ocuparnos del congelador. A estas alturas, todo el hielo se habrá derretido, así que podremos secar el interior del compartimento. Si no es así, puedes utilizar agua caliente para acelerar el proceso. O, si no quieres añadir más agua, recurre a un secador.
En cuanto al orden, aplicaremos el mismo que en el resto de la nevera. Primero limpia techo y paredes, y luego procede a encargarte de baldas, cubiteras y otros elementos que puedas haber desmontado previamente.
Gomas y sellos
Es habitual que los usuarios no presten atención a la junta de goma de la puerta, y eso es un error. Después de todo, esta puede acumular suciedad y, con el paso del tiempo, generar moho, que contribuirá a que nuestro electrodoméstico huela mal.
Para limpiarla, puedes utilizar una mezcla de agua tibia y vinagre. Eso sí, habrás notado que este tipo de gomas suelen tener pliegues que complican la limpieza. Si quieres que el proceso sea eficaz, emplea un cepillo de dientes de cerdas suaves para frotar. Ten paciencia, y dejarás la goma como nueva, libre de moho y bacterias.
Finalmente, sécala completamente y verifica que la puerta cierra herméticamente. Esto garantizará el correcto rendimiento del electrodoméstico, pero, si falla, comprometerá la temperatura interna y la seguridad alimentaria.
La limpieza exterior también es necesaria

Hasta ahora hemos visto el proceso a seguir para asegurar que el interior del frigorífico permanezca limpio y libre de restos de comida que puedan producir, con el paso del tiempo, olores desagradables y otros problemas. Pero, ¿también debemos limpiarlo por fuera? La respuesta es sí.
El exterior del aparato es igual de importante y, en esta ocasión, la mejor opción será utilizar un limpiador específico o un jabón neutro. Aquí, el bicarbonato no resulta tan aconsejable porque, al ser ligeramente abrasivo, podría llegar a causar arañazos o desconchones en la pintura, especialmente en la puerta de la nevera. Aplica el producto que vayas a usar, déjalo actuar durante unos minutos y retíralo con un paño húmedo. Recuerda limpiar de arriba abajo y no olvides las juntas de las puertas y otros posibles recovecos donde se acumule polvo y suciedad.
¿Tu nevera tiene algún display? En ese caso, no limpies esa zona con agua y evita que le caiga encima jabón u otros productos de limpieza, a no ser que el fabricante indique lo contrario. De este modo, evitarás posibles problemas eléctricos.
La prevención puede ser la clave

Aunque la limpieza es crucial y nada evitará que tengas que hacerla cada cierto tiempo, existe una serie de prácticas que, llevadas a cabo de forma correcta, ayudarán a prevenir problemas con olores molestos. Se trata de acciones sencillas que puedes (y debes) llevar a cabo en tu día a día.
- Almacena correctamente los alimentos: En lugar de dejarlos sueltos o sobre un plato, emplea recipientes adecuados. Puedes usar envases de cristal con tapa o envases al vacío. Con su ayuda, productos como la cebolla, el queso o el pescado no extenderán su olor por el aparato (ni a otros alimentos). Si son transparentes, mejor.
- Vigila cuánto tiempo guardas los alimentos: Controla la fecha de caducidad de los productos que conserven su envase original y etiqueta con fechas aquellos que no. Esto es algo fácil de hacer, un hábito sencillo de adquirir y que, además de evitar el crecimiento innecesario de bacterias, hongos y otros gérmenes, te va a ayudar a reducir el desperdicio alimentario. Es decir, así evitarás olores y ahorrarás dinero al mismo tiempo.
- Comprueba periódicamente el contenido de tu frigorífico: En la línea del consejo anterior, deberías revisar lo que almacenas en tu nevera con cierta periodicidad. Por ejemplo, puedes hacerlo una vez a la semana. Así identificarás aquellos alimentos que deben consumirse pronto o que presentan signos de deterioro.
- Limpia los derrames de forma inmediata: No esperes a la próxima limpieza si se te derrama algo de líquido, ya sea zumo, sopa o leche. Piensa que esa mancha inofensiva puede ser una fuente inesperada de olores en poco tiempo debido a la proliferación de bacterias.
- Controla la temperatura: ¿Sabes que se puede ajustar la temperatura interna de tu frigorífico? La forma de hacerlo varía según el fabricante (una rueda interna o controles junto al display de la puerta suelen ser las más habituales), y es necesario asegurarse de que es la correcta para evitar el crecimiento de las bacterias y los hongos. Usa un termómetro para saber la temperatura real dentro de tu electrodoméstico y procura que se mantenga a 4 grados o menos, aunque la carne puede requerir temperaturas más bajas. Recuerda, además, que el calor del exterior también ejerce su efecto. Por eso, es posible que debas bajarla en los meses de verano. Una vez más, controla este aspecto cada cierto tiempo, especialmente durante los cambios de estación.
La ayuda de los absorbentes
Otro consejo de utilidad que podemos darte, en lo que a prevención de olores se refiere, es el uso de algún elemento capaz de absorber olores y/o humedad. No es una solución definitiva que te ahorre la limpieza, sino un extra que se suma a las rutinas de prevención. En todo caso, recuerda que, si recurres a algún elemento absorbente, deberás cambiarlo cada cierto tiempo. Estos son algunos ejemplos:
- Limón: Guardar en la nevera un limón partido por la mitad puede ser muy eficaz para combatir malos olores, aunque tiene sus limitaciones. Después de todo, dicho limón es, en sí mismo, un producto que se estropeará, así que tendrás que mantenerlo en un recipiente que evite posibles goteos. También necesitarás renovarlo con más frecuencia.
- Café molido: El café, especialmente si está molido, funciona muy bien a la hora de neutralizar olores, lo que hace de él una solución ideal para nuestro frigorífico. La mejor forma de aplicarlo será colocar un poco de café molido en un platito, un vaso o un cuenco, y dejarlo dentro de la nevera durante 24 horas.
- Bolsitas de té: ¿Sabías que el té también te puede ayudar a eliminar olores? Puedes dejar un puñado, o incluso una caja entera, dentro del frigorífico para absorber los malos olores. En este caso, eso sí, la eficacia solo durará algunos días.
- Bicarbonato: Sin duda, se trata de la solución más eficaz de todas, y también es la más duradera. Solo tienes que colocar un vaso (o cualquier otro recipiente abierto) lleno de bicarbonato dentro de la nevera, y este irá absorbiendo los malos olores. Es eficaz incluso con olores relativamente persistentes y, lo mejor de todo, solo tendrás que cambiarlo cada dos o tres meses.
- Avena: La avena tiene una interesante capacidad a la hora de absorber los olores a su alrededor y, además, será muy fácil de utilizar. Solo tienes que dejar un pequeño recipiente con un puñado de avena cruda y seca para que haga su efecto.
¿Cuándo merece la pena llamar a un profesional?

Como has podido comprobar, mantener nuestro frigorífico libre de olores molestos no es nada complicado. De hecho, pasa por seguir una serie de buenas prácticas a la hora de almacenar la comida, pero, sobre todo, por limpiar a fondo nuestro aparato con cierta regularidad (cada dos meses, aproximadamente). Por supuesto, tendrás que asegurarte de limpiar superficies, pero también paredes, techo y gomas, para poder eliminar cualquier resto de suciedad.
Por supuesto, también habrá ocasiones en las que esto no sea suficiente. Es posible que los olores persistan una vez hayamos desinfectado a fondo nuestro frigorífico, o quizá nuestro modelo de nevera incluya zonas que resulten inaccesibles sin algún tipo de desmontaje. O puede ser, sencillamente, que no dispongamos del tiempo suficiente para llevar a cabo una limpieza de estas características. Sea cual sea tu situación, la solución puede pasar por buscar un servicio de limpieza profesional. En ese caso, no dudes en consultar las opciones disponibles para acudir a un experto, y así te ahorrarás problemas.
Preguntas frecuentes

¿He de limpiar las gomas de la puerta?
Así es. Aunque no toquen directamente la comida, pueden acumular suciedad que ayude a proliferar a los gérmenes. Límpialas con agua tibia y jabón y utiliza un cepillo de dientes para llegar a todos los rincones.
¿Puedo usar el lavavajillas para limpiar cajones y baldas?
Aunque en teoría sí es posible (siempre que estos elementos quepan físicamente), no es recomendable hacerlo si no tienes la confirmación del fabricante. Las baldas pueden ser de vidrio, que podría romperse con las sacudidas, y las piezas de plástico, si no son adecuadas, podrían deformarse por el calor.
¿Qué productos naturales puedo utilizar en lugar de detergentes?
Para una limpieza eficaz y natural, puedes utilizar diferentes elementos, como el vinagre blanco de limpieza (siempre diluido en agua), el limón o el bicarbonato.
¿Con qué frecuencia debería revisar los alimentos de la nevera?
Lo más recomendable es llevar a cabo una inspección cada semana. De esta forma, te asegurarás de que no hay alimentos que se hayan estropeado demasiado y retrasarás la aparición de malos olores.
¿Tengo que limpiar la nevera a menudo?
Deberías hacerlo cada dos meses, aproximadamente. También será recomendable llevar a cabo limpiezas superficiales más a menudo y, si algún alimento gotea, deberás limpiarlo de inmediato.
Fuentes
https://franklin.mgcafe.uky.edu/start-new-year-these-four-easy-steps-clean-fridge
https://www.cdc.gov/foodsafety/pdfs/5-steps-to-clean-your-refrigerator.pdf
https://www.beko.com/es-es/blog/como-limpiar-nevera-por-dentro
https://www.siemens-home.bsh-group.com/es/inspiracion/blog/como-limpiar-nevera-por-dentro





